24 Abby y Zoran pasaron las siguientes dos semanas relajándose. Zoran le mostró a Abby muchos de los lugares en los que tanto él como sus hermanos habían jugado de niños. La ayudó a acostumbrarse a las necesidades y deseos de su dragona, y le mostró cómo comunicarse con su simbiótico. Abby le enseñó a su vez a cantar, y ahora le estaba enseñando a tocar la guitarra que Zoran había construido en imitación de la suya. Pasaron las horas caminando por los bosques que rodeaban el terreno de la montaña, o nadando en la enorme poza del jardín. El momento favorito de Abby era cuando se transformaban en sus dragones y volaban entre las copas de los árboles jugando al gato y al ratón y haciendo el amor en ambas formas. Zoran emergió del agua y la rodeó con los brazos. Acababan de volver de otro v

