25 Zoran saludó con la cabeza a los guardias de la puerta mientras entraba en silencio en las habitaciones. Se quitó la ropa mientras se dirigía al dormitorio, y para cuando llegó a la cama ya estaba desnudo. Se quedó de pie junto a ella, mirando el precioso rostro de Abby y sintiendo cómo el amor y la maravilla lo inundaban. Apartó las sábanas y se tumbó lentamente a su lado, intentando no molestarla. La atrajo poco a poco entre sus brazos, deslizando una de sus grandes manos por su cuerpo hasta posarla con gesto posesivo sobre su estómago. ―Has vuelto. Te he echado de menos ―dijo Abby, somnolienta. Zoran frotó la barbilla contra su cabeza. ―Ni siquiera deberías haberte dado cuenta de que me he ido. Deberías haber estado dormido, elila. Abby suspiró, levantando la pierna desnuda y co

