Creon le hizo un gesto a Mandra, Ha’ven y Zoran para que avanzaran con sus hombres. Habían recibido la ubicación de Ben’qumain de manos del informador de Creon. La última transmisión había sido hacía dos horas, y habían pasado todo ese tiempo luchando contra la densa maleza del bosque que llevaba a la base de las Montañas Ocultas, al oeste de la ciudad Valdier. Su transporte había podido dejarlos junto al curso del río, a unos dieciséis kilómetros al sur de su objetivo. No habían podido cambiar de forma por la densidad de la vegetación, y la cueva contaba con una línea de visión que tampoco les permitía volar hacia allí directamente sin ser vistos. Y tampoco podían arriesgarse usando el transporte energético con el que contaba la nave de guerra por el miedo de que Ben’qumain leyera las se

