Abby dio un salto cuando el dragón de Zoran la sujetó con las patas delanteras, haciéndola girar e inmovilizándola contra él. Ella quería seguir volando; nunca se había sentido tan libre y salvaje. Forcejeó por liberarse, pero entonces notó los afilados dientes de Zoran mordiéndola en el cuello, obligándola a detenerse. Lo único que podía hacer era batir las alas en un esfuerzo por soltarse, o al menos así fue hasta que sintió el inhiesto pene del dragón de Zoran contra su cuerpo, completamente excitado, antes de que le apartara la cola a un lado y la tomara. Notó sorpresa y deseo cuando su dragona respondió a la agresiva posesión de su compañero. Cada movimiento de sus alas parecía llevar el m*****o endurecido del dragón más dentro de ella, provocando que oleada tras oleada de pasión est

