Abby gimió, reviviendo el momento en que Clay había disparado a Zoran. Quería morir. No tenía razón alguna para seguir viviendo sin él, y sabía que, si la bala no se lo había llevado, entonces serían sus hermanos quienes lo harían. Sabía que nunca podría sobrevivir sin él. Verlo tumbado delante de ella, con una bala en el pecho, se lo había demostrado. Solo quería perderse en la oscuridad y no despertar jamás. ―Elila, despierta para mí. Te echo de menos ―dijo Zoran, retirándole el cabello de la frente. Llevaba inconsciente dos días. Su simbiótico había dicho que solo estaba durmiendo, temerosa de despertar. El simbiótico de Abby había crecido a medida que absorbía más esencia del simbiótico madre y ahora unos grandes brazaletes le adornaban ambas muñecas, al igual que el cuello y los tob

