Capítulo 13. Tratar de iniciar de nuevo.

3646 Palabras
                                                                        ___Olivia___ Las semanas pasaron, ya no volví a saber de Leandro. Ningún mensaje, ninguna llamada, nada. Quise comunicarme a la empresa Caffarelli, pero al final me arrepentí, lo malo es que Nancy me había hecho el favor de entregar mi solicitud de empleo y ahora tenía una entrevista de trabajo en unos días; en realidad ya no quería ir, pero ella me dijo que lo hiciera por mí misma y no por alguien más, que si quería juntar más dinero necesitaría un empleo en una empresa así de importante. Lo medité un poco, pero al final sabía que ella tenía razón, así que seguiría con mis planes de conseguir un buen trabajo y poderme comprar un piso donde acepten mascotas. Aunque esa es otra cuestión, puesto que a Calcetas no lo he visto en estas semanas; ojalá y Leandro me lo devuelva. Con respecto a mi trabajo en la panadería, pues Meredith me confirmó que su tía sí les había heredado algo y que ya era seguro que cerrarían el establecimiento. Yo aún seguía yendo a trabajar, pues querían terminarse la mercancía para no desperdiciar nada. En la librería todo iba bien, aunque el salario es mucho menos, de todas formas más adelante si es que me dan el trabajo en la empresa Caffarelli, tendría que abandonar "la tinta de la vida" , pero por el momento no les había comentado nada a los señores Lange. —Tres semanas— rápido salgo de mis pensamientos y veo a Nancy acercarse hasta donde me encuentro. —¿Qué?— le pregunto confundida. —Tres semanas— vuelve a decir, —Hoy se cumplen exactamente tres semanas desde la últimas vez que viste a Leandro— yo asiento bajando un poco la cabeza. —No te pongas así. —¿Cómo?— finjo demencia, pero a ella parece no hacerle gracia. —Tienes que expresar lo que sientes, no te guardes las cosas, Olivia. —Esta es mi forma de expresarme.— Ella alza las cejas arrugando la frente y suspira con  cansancio. —Pues vaya forma de "expresarte"— y hace unas comillas con sus dedos. Veo mi reloj y me percato que aún sigue aquí en el departamento, se supone que ya debería estar camino al trabajo. —Oye, ¿tú no deberías estar corriendo al trabajo? —No,— dice y se levanta rumbo a la cocina, yo la sigo y me siento en una encimera, —mi jefe ha salido a un viaje personal, así que tengo el día de hoy libre y, mañana podré llegar un poco más tarde, sólo necesito ir a la empresa para organizar sus juntas y cosas así. Veo como prepara un té de canela con leche, me ofrece con la mirada, pero yo niego. —Oh— digo y me quedo pensando nuevamente en mi extraña situación...cómo decirlo, ¿sentimental, laboral? Ay, no lo sé. —¿No quieres acompañarme mañana a la empresa?— frunzo mi entrecejo y ella ríe, —Sólo iré de entrada por salida, además dices que hoy es tu último día en la panadería, eso significa que mañana tienes la tarde libre. —Sí, pero no quiero encontrarme con Mark. —No te encontrarás con él, digo, no es como si el jefe Mark Smith se paseará por toda la empresa, además creo que mañana tendrá una junta importante fuera de la compañía. —¿Y porqué quieres que vaya?— ella se encoge de hombros y da un sorbo a su té. —Porque quiero que vayamos a comer después de arreglar los asuntos de mi jefe en la empresa. —¿Celebramos algo en especial?— pregunto un poco extrañada. —Lo que pasa es que el señor Costa, mi jefe, me dio un ascenso...— yo abro la boca sorprendida y sonrío, —Además de que me iré por una semana con él a unos viajes de negocios. —¿Sólo serán tú y tu jefe?— ella rueda los ojos. —No es lo que estas pensando— yo rápidamente levanto los brazos. —Yo no dije nada— finjo inocencia y ella entrecierras los ojos, después sonríe. Y así nos pasamos parte de la mañana hablando, después me alisté para irme a la librería.                                                                               ___Giulia___ Me dirijo a la alcoba de Fernando, voy con paso firme decidida a confrontarlo y obligarlo a que regrese a la empresa, ya que no ha estado asistiendo todos los días. ¡m****a! Me molesta que últimamente desde lo ocurrido con su accidente se toma las cosas muy profundas. Abro la puerta sin haber tocado antes y me dirijo a la gran ventana, deslizo las cortinas y enseguida se filtra la luz solar haciendo que mi primo se cubra el rostro con su antebrazo. —¿Qué te pasa, Giulia?— dice molesto y enseguida se cubre con sus sábanas. —Levántate, ya te he dado suficiente tiempo— me planto frente a su cama y me cruzo de brazos. —No fuiste a hablar con Mark, has estado faltando a la empresa, Angelo me dijo que traes un humor...— me froto la frente y suspiro, —así que te levantas y te vas directo a la empresa. —Sí iré, pero ahora largate. —Por supuesto que me largo, pero antes déjame decirte algo— enseguida se descubre y me mira extrañado, —Si no te levantas, te alistas y empiezas a ser el Fernando Caffarelli que yo conozco, ten por seguro que me encargaré de traer a Olivia a esta casa para que le expliques porqué en estas semanas la has estado evitando.— Sentencio decidida y él se queda pensando. —Estas demente... —Sí, pero eso ya lo sabias— me doy la vuelta y me dispongo a salir de la alcoba. Pasan las horas, Fernando no ha bajado, pero le he dejado instrucciones precisas a Angelo para que me avise de cualquier cosa que mi primo haga. Necesito irme a la empresa, hoy hay mucho trabajo con la Corporación Caffarelli, así como en ITAFF. . . Estoy revisando algunos documentos en mi oficina de La corporación Caffarelli, ya que tengo que terminar aquí primero los pendientes y después irme a la otra empresa. «Toc, toc» Escucho que tocan la puerta. —Adelante— digo y enseguida entra Cornelia. —¿Qué pasa?— pregunto rápidamente mientras sigo trabajando. —Lo que pasa es que en en el área de cocina, limpieza y archivo falta personal, así que han estado recibiendo muchos… demasiado currículums, diría yo. Aunque eso era de esperarse, sabiendo del prestigio del que goza la marca Caffarelli. Y desde que se abrió la bolsa de trabajo para esos puestos también han hecho entrevistas a múltiples aspirantes, sobretodo a mujeres. —¿Y porqué me dices eso a mí?— sigo escribiendo y revisando documentos. —Lo que pasa es que estaba supervisando hoy esa actividad y encontré esto— levanto la mirada y veo que Cornelia me tiende una carpeta. Arrugo mi frente y después tomo los papeles. —¿Qué es esto?— pregunto abriendo la carpeta. Leo la primera hoja y me asombro, —¿Cuándo le harán la entrevista? —Estaba programada para dentro de tres días. —¿Cómo que estaba? —Sí, ya la he cancelado, sólo quería que supiera.— Niego con mi cabeza y después le devuelvo la carpeta. —Programala para esta tarde— Cornelia me ve confundida. —Pero es esa chica, la que... —Ya se quien es, por eso has lo que te pido— ella asiente sin replicar y enseguida sale de mi oficina. Vaya, que oportuna eres Olivia, creo que esta ocasión cambiaré la jugada.                                                                                ___Olivia___ —¿Si?— contesto el teléfono. —¿Hoy a las dos de la tarde?— pregunto sorprendida, —Ah...sí, sí esta bien— y cuelgo. No puedo créelo, han adelantado mi entrevista de trabajo, pero ni siquiera ando presentable, además no me puedo salir antes de mi horario... ¿Qué hago? Necesito decirle a la señora Lange que tengo que irme, que algo urgente se me ha presentado. Salgo de la bodega y me dirijo a caja, ahí se encuentra la señora Lange sola. —Disculpe, señora— le digo y ella me mira sonriendo. —¿Qué pasa, Olivia? —Lo que pasa es que...— creo que debo decirle la verdad, después de todo ella ha sido muy buena conmigo, creo que entenderá si le digo que quiero avanzar en mi vida. —Lo que pasa es que esta tarde tengo una entrevista de trabajo y yo quería saber si puedo... —Por supuesto que sí— dice rápidamente, yo sonrío y asiento. —¿Sabes? Me da gusto que hayas encontrado una nueva oportunidad para superarte, eres muy jovencita, te mereces mucho mas que sólo quedarte encerrada ahí detrás en la bodega.— Sonrío con agradecimiento y ella toma mis manos, —Así que anda, apúrate y mucha suerte— me siento muy agradecida, así que no puedo evitar darle un abrazo. . . Creo que aún tengo tiempo de sobra, que bueno que esta ropa que me prestó Nancy me queda a la perfección. Pobre de mi amiga, creo que ya la he dejado sin ropa. Pero pronto se la devolveré. Entro casi corriendo, ya que quiero llegar mucho antes para observar el terreno que estaré pisando. La mujer de recepción se portó muy amable, a comparación de la otra empresa, ITAFF, pero bueno, casi son los mismo esta empresa y la otra, porque lo que me dijo Leandro, sobre que el tal Caffarelli y que Giulia son primos... Sólo espero no verla a ella tampoco. Veo el ascensor cerrarse, —Uff— suspiro. «Creo que tendré que esperar al otro». Me paro frente a las puertas metálicas de este mientras espero que abra. —Olivia— me tenso al escuchar su voz. Cierro los ojos y exhalo profundamente, creo que no me esperaba esto, aunque algo dentro de mí me decía que podría pasar. Volteo a verlo y él me mira de una forma que no logro descifrar. —Mark— digo por lo bajo y siento como mi corazón empieza a acelerarse. Él se acerca lentamente, sus ojos no se despegan de los míos, tiene una mirada diferente a la última vez que lo vi. —Olivia— vuelve a decir con un tono de voz calmado, —¿Cómo estas?— sus cejas se juntan, su voz es suave, así que puedo ver sinceridad en su pregunta por saber cómo estoy. —Bien— le desvío la mirada.  —¿Qué haces aquí?— me pregunta, pero yo tengo la mirada clavada en el suelo, no sé, siento que soy un minúsculo espécimen a lado de él. —He venido a una entrevista de trabajo— le digo y lentamente levanto mi mirada, pero trato de esquivar la suya. —Ya veo— y enseguida se abren las puertas del ascensor. —Adelante— me dice extendiendo su brazo y enseguida yo entro. No puedo creer que de nuevo vayamos a estar los dos solos en este reducido espacio. Y como si esto no fuera suficiente, antes de que las puertas del elevador se cierren, una mano las detiene. Yo levanto mi mirada mientras soporto la penetrante mirada de Mark. Pero esto no dura mucho, ya  que la persona que va entrando llama mi atención y al parecer también la de Mark. —Olivia— dice con esa voz que me cautiva, haciéndome estremecer. «¿Porqué me pasa esto a mí?» Me pregunto mentalmente. Después ese hombre dirige su mirada a Mark, —Smith— dice en saludo y este asiente. —Un gusto volver a verte Caf…—dice Mark, pero es interrumpido por Leandro. —Sí, lo mismo digo— dice rápidamente él y un silencio llega velozmente.  Pero que oportuno es Leandro, aún así me siento mal por todos estos días que no hablamos, ¿acaso me evitó? Leandro se coloca a mi izquierda, mientras que Mark está a mi derecha. ¡Por todos los cielos! Sólo a mí me pasan estas cosas. Volteo a ver a Leandro, en verdad me interesa saber porqué desapareció. —¿Cómo estas?— le pregunto quedo y veo como se tensa, me mira con aflicción, pero ¿porqué?                                                                     ___Mark___ ¿Qué? Pero porqué le pregunta algo así Olivia a Caffarelli. —Bien, ¿cómo estas tú?— le pregunta Caffarelli a Olivia. ¿Acaso se conocen? —Estaba preocupada por ti— ¡qué! Ella y él...¿acaso tienen una relación? Caffarelli y Olivia están frente a frente, yo soy ignorado y parece que salgo sobrando. —Perdóname, Olivia— le dice Caffarelli y después frota el brazo de ella en un gesto de consuelo. ¡No! Definitivamente no puedo ver esta escena. —Olivia— la sujeto de su brazo derecho obligándola a verme. Ella me observa confundida, pero yo siento que mi corazón empieza a acelerarse peligrosamente, así como una extraña sensación de adrenalina que corre por mis venas, —Te extrañé— le confieso sin miedo a ser rechazado. —¿Qué?— pregunta confundida. —Te extrañé mucho— vuelvo a decirle y sin darle oportunidad de reaccionar, la abrazo. Rodeo su delgado y frágil cuerpo con mis brazos atrayéndola a mí, sintiendo esa calidez que extrañaba poseer de nuevo. Siento el roce de su cabello acariciar mi mejilla, así que entierro mi rostro en él, aspirando su aroma dulce. —¿Me permites?— escucho que dice Caffarelli con un tono de voz más fuerte, después siento como aleja a Olivia de mí sujetándola de la cintura. —No— le digo también con voz imponente. Así que rodeo por los hombros a Olivia atrayéndola de nuevo hasta mí. —Necesito hablar con Olivia— dice Caffarelli volviendo a alejarla de mí. —Creo que tendrás que esperar, ya que yo necesito hablar primero con MI novia— le recalco el "mi" mostrándole que tengo más derecho sobre ella que él. Pero al parecer a él no le sorprende ni le inmuta lo que he dicho. —Que yo sepa TU novia— y el me devuelve la jugada, rayos, —es Monique. —Pues déjame te informo que no tengo alguna relación sentimental con ella, sólo es una amiga. —Entonces déjame yo te informo que Olivia no es tu novia, ¿o si, Olivia?— y los dos vemos a Olivia, aún así nadie la suelta, es como si no quisiéramos que el otro nos la fuera a robar. Olivia nos ve alternadamente, se ve confundida y un poco temerosa. —Yo...— y entonces empiezan a cristalizarse sus ojos. «No, por favor no llores, Olivia». Me siento mal de ponerla en esta situación, pero es que creí que ya la había superado. —Tranquila, no tienes que darme alguna explicación, y no te forzaré a hacer o decir algo que tú no desees.— dice Caffarelli haciéndose el comprensivo. —Así es, a él no tienes que darle explicación alguna— le digo y trato de abrazarla, pero enseguida Caffarelli la aparta de mí. —¡Ey!— le digo molesto, él me dirige una mirada asesina, pero yo no me quedo atrás. Las puertas del ascensor se abren y Giulia nos recibe. —Chicos— dice viendo a Olivia, entonces me percato al igual que Caffarelli, que ella está … llorando.  Giulia entra al ascensor y enseguida nos aparta de Olivia, luego ella la abraza en consuelo. —Tranquila, ven, vamos a mi oficina— le dice ella y después la saca del ascensor. Me quedo solo con Caffarelli, después él sale sin mirarme. Yo lo sigo, necesito saber qué tipo de relación tiene con Olivia. —¿Que no se supone que tú tienes tu ascensor privado?— le pregunto y él detiene su andar. —¿Y que no se supone que tú terminaste con Olivia porque te fue infiel?— me la devuelve y yo tenso mi mandíbula para resistir no decirle más de la cuenta, ya que estoy en su empresa. —Mejor vamos al grano, Smith— yo asiento sin quitarle mi mirada que despide coraje. —Claro. —Olivia me gusta, ella no tiene alguna relación amorosa con nadie más, así como yo tampoco la tengo y espero que no interfieras, tuviste tu oportunidad. —Ella no negó tener algo conmigo, así que mi oportunidad aún la tengo— le digo sonriéndole y él frunce sus labios.                                                                             ___Giulia___ —Por favor, toma asiento— le digo y Olivia lo hace. —¿Te gusta el té o prefieres algo más? —Té está bien— dice aún sollozando. Me siento mal, no creí que fuera a pasar esto...tan pronto. De hecho no tendría que haber pasado, se supone que Mark ya no sentía nada por ella. Aunque en el momento que me avisaron que había llegado Olivia a la empresa, la seguí por medio de las cámaras de seguridad, para verificar el encuentro con mi primo. Ya que Fernando me acababa de avisar de su llegada a la corporación. Pero lo qué pasó enseguida, sobre con quién se topó primero… Rayos, todo estuvo mal desde ese momento. ¿Por qué tenía que ser Mark el primero en ver a Olivia? Aunque eso no fue todo. Ya que las cámaras de seguridad instaladas en los ascensor que usan el resto de empleados y visitantes, captaron el momento icónico del día. Mark, el que supuestamente aborrecía a Olivia y que por supuesto dejó que la humillara su primo con ese video la última vez en mi empresa. No dejaba de ver con esos ojos de idiota enamorado y suspirando por ella. Después esta mi primo; él llegó apresurado desde la entrada de la corporación al momento que vio a Olivia entrar con Mark al ascensor. Incluso ordenó a sus escoltas que no lo siguieran y corrió tan deprisa que ni siquiera le importó perder la elegancia y temple que lo caracterizan. Acto seguido, se puso en plan competitivo. Bueno… él y Mark. «Imbéciles» Término de preparar el té y me dirijo a la sala que está en mi oficina. Tomo asiento frente a ella. —Aquí esta— le entrego la taza y ella la toma con sus manos temblorosas. —Gracias— dice un poco cohibida, yo asiento. —¿Te lastimaron?— le pregunto, pero enseguida ella niega con un movimiento rápido de cabeza. —¿Quieres ir a hablar con ellos?— vuelve a negar. —¿Quieres quedarte más tiempo aquí?— y por fin levanta la mirada. —Quiero irme— dice y yo pongo una cara de malestar, ya que ese no era el plan. Se suponía que yo quería que ella trabajará aquí, darle tiempo a mi primo para que se sincerará con ella, así Fernando volvía a ser el mismo de antes. —Pero has venido a una entrevista de trabajo, yo te la haré, de hecho...— me levanto del sofá, voy por la carpeta que esta en mi escritorio y regreso. — Mira, aquí tengo lo que será tu entrevista. —Yo no quiero seguir aquí, disculpe señorita Taffini, pero yo no puedo trabajar aquí.— Se levanta y se dispone a irse. —Espera, tendrás un buen empleo, un sueldo mejor que el que tienes ahora. Que no te importen esos dos idiotas— ella medio sonríe, —piensa en ti.                                                                                        ___Olivia___ Pensar en mí, tal como me lo dijo Nancy. —Señorita Taffini... —Llámame Giulia— me dice y yo asiento. —Giulia, yo no puedo quedarme aquí, ya viste que Mark podría aparecer en cualquier momento, justo como hoy, además...— trago saliva, —Yo estaba empezando algo, ¿como explicarlo? Estaba viéndome con el asistente del Señor Caffarelli, con Leandro. —Entiendo a qué te refieres, pero no te preocupes por eso, yo le prohibiré que te moleste, en cuanto a Mark, créeme que trataré de evitar las juntas aquí cuando conciernen a la empresa Syrah.— Frunzo mi ceño ante tantas facilidades que me da. —No entiendo. —¿Qué no entiendes? —¿Porqué me pone todo tan fácil? —Porque sé que eres una buena persona, sé que tu inexperiencia en la vida te llevaron a cometer errores de los cuales ahora estas arrepentida, pero eso sólo te hace ser más humana, ya que todos nos equivocamos. Ahora yo te doy la oportunidad de que avances en tu vida, que hagas algo de provecho para que puedas superarte y no estar entre el abismo que te trazan esos dos. —Entonces...— pero antes de que pueda decir palabra alguna, Leandro entra sin tocar la puerta. Veo como dirige su mirada preocupada hasta mí, después se apresura en llegar a donde me encuentro y me abraza sin dudarlo. Inevitablemente todo mi cuerpo tiembla, pero… ¿Es miedo? ¿Es emoción? ¿O es nervios por toda esta situación que me tomó por sorpresa y con mi ánimo decaído por ver a dos hombres que de alguna manera son importantes en mi vida? —Te extrañé, Olivia, perdón por desaparecerme así, no quise hacerlo— dice él tan rápido que no me da tiempo de pensar con claridad, así que yo correspondo a su abrazo. Recargo mi cabeza en su pecho, cierro los ojos y extrañamente me vuelvo a sentir a salvo, tan segura como hace tiempo no me pasaba. —No me vuelvas a dejar— le digo con un contenido sollozo. —Nunca— y sonrío sobre su delgada tela de la camisa que ya empieza a humedecerse con algunas de mis lágrimas. _____________________________ Sigue leyendo -->>
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR