_____OLIVIA____ Oh, por dios. Oh, por dios. Necesito que alguien me golpee para sentir ese dolor que me hace consciente de que estoy despierta y, que lo que acaba de decirme Leandro no es solo un sueño. Arrodillado en el césped, tomándome de las manos y el atardecer de fondo que comienza a pintar de varias tonalidades al cielo, se encuentra Leandro. ¡Esto es tan hermoso! —Yo…— ni siquiera puedo poner en orden mi cabeza para decir una simple palabra. El rostro de Leandro comienza a ponerse del de alguien muy preocupado. —¿Olivia?— la voz de él sale casi en un hilo, como si temiera que lo fuera a rechazar. Pero es que cómo explicarle que mi cabeza trata de ordenar las ideas y, que necesita desechar todo el plan que tenía originalmente para yo declarármele a él. —Sí— digo y él comienz

