Manuel se encontraba solo y abatido en el pequeño departamento mugroso en el que Valentín lo tenía encerrado desde hacía semanas. Sin saber cómo estaba Mateo, su amado, y sin haber visto la luz del día en mucho tiempo, el protagonista de nuestro relato de romance se hundía en la oscuridad de su existencia. El tiempo parecía haberse detenido para Manuel, quien se encontraba sentado en el deteriorado sofá, mirando fijamente la puerta sin ninguna esperanza de que sus días mejoraran. Sus pensamientos estaban plagados de preocupación por Mateo, sin tener idea de si se encontraba bien o si acaso sufría la misma suerte que él. El sonido de la llave girando en la cerradura alertó a Manuel, quien se puso de pie rápidamente con la esperanza de que fuera Valentín quien finalmente regresara al depar

