Mi corazón se detiene por unos segundos al verle, mis ojos casi se salen y un sentimiento extraño se apodera de mi interior. —¡¿Qué te ha pasado?! Damascos Priest está ahí sentado en el fondo de la habitación mirándome con un gesto que no puedo siquiera descifrar, pareciera que puede asesinar a alguien con esa mirada. Sin embargo, eso no es lo que me impacta, sino ver como tiene el labio reventado y una banda enorme en la frente. ¡Mi hombre esta golpeado! —¡¿Estás bien?! ¡¿Quién te hizo eso?! Me lo pagará, confía en mi, me encargaré. —estoy por levantarme pero su imponente voz me detiene, por lo que me quedo estática esperando que diga algo o por lo menos se explique. ¿Le han hecho algo en Londres? ¡Quien demonios se atrevió a tocar su bonito rostro! —Artemis. Mi nombre es mas

