Mi hombre me mira detenidamente, tranquilo y paciente. Su expresión verde oscura me da paz y me recuerda que debo confiar, así lo siento, sé que puedo hacerlo. Nunca lo he hablado con nadie, no ha detalle y con tanta honestidad pero con él quiero hacerlo. No hay padres adoptivos. No hay padres biologiocos. No hay un sistema. No hay un sinfín de psiquiatras. Solo somos él y yo. —Mi niñez no fue buena, pase por muchas cosas antes y después de entrar al sistema, estaba enferma y tenía problemas de conducta. Nadie quería adoptar a una niña así, entre otras cosas. —adicta, esa era la palabra favorita de todos. —Luca y Félix aparecieron en un momento donde mi interés o deseo para salir de ese lugar era nulo, no me interesaba. No fui la mejor persona con ellos pero aún así no se diero

