Después de la partida de Abigail, Alejandro bajó las escaleras, su mente aún turbada por los eventos recientes y las cosas que leyó en aquel cuaderno, que lo devolvieron a ese tiempo, donde su única preocupación era que Ariel lo mirara con otros ojos. Ahora se daba cuenta cuánto anhelaba ella que él fuera diferente con ella y las intenciones con las que ella regresó de Italia, no solo siendo una Ariel más fuerte, sino con sus decisiones más claras, sabiendo lo que quería, deseando convertirse en otro tipo de esposa para Alejandro. Encontró a su abuela, la señora Julia Fendi, sentada en el salón, sumida en la calma que siempre caracterizaba esa parte de la casa. La señora había visto a Abigail marcharse y esta ni se inmutó, era probable que supiera cuál era la causa de que repentinament

