Ella daba vueltas de un lado a otro aún con su teléfono en mano.
-¡No toma la llamada!- grito desesperada. -Todo esto es mi culpa- quería tomar cada una de sus preocupaciones y deshacerme de ellas, volver a aquella paz y tranquilidad que disfrutábamos.
-Todo estará bien- la envolvi en mis brazos acariciando su cabello.
-No lo creo Alexis, ¿Que si ella ya la tiene?- sus ojos reflejaban las lágrimas contenidas. -¿Como su madre podría soportar el dolor de perder a su hija?- debería de sentirse peor que yo y eso que aún conservaba a Alexis.
-Hey tranquila- me aparté para tomar sus mejilla entre mis manos y dejar un beso en su frente -Los localizaremos ¿De acuerdo?- mire sus ojos fijamente transmitiendo un poco de paz que ella necesitaba más que yo en estos momentos, ya que yo aún guardaba un par de cosas para mi.
-Gracias- dijo cerrando sus ojos dejando escapar una lágrima.
-¿Por que?- limpie aquella lágrima rebelde.
-Por estar conmigo- una pequeña sonrisa se posó en sus labios -En verdad lo aprecio- abrió sus ojos mostrando un brillo que creí se estaba apagando.
-Mi amor va más allá de estar para ti físicamente, estaré contigo en las buenas y en las malas ¿Recuerdas?- ninguno de los dos apartaba la mirada.
-Lo recuerdo- dijo con una pequeña casi imperceptible sonrisa -Te amo Alexis, no sabes cuánto lo hago y cada día crece más- me acerque lentamente para dejar un beso en sus labios.
-Yo te amo más de lo que puedo imaginar- sus lagrimas se esfumaron dejando paso a una tranquilidad que hace días no se sentía.
-Ire a preparar la mesa para la cena, ve por Alexis y Harry- yo solo pude asentir antes de correr escaleras arriba para ir por mis otros dos amores.
-Hey princesa- llame a mi hija quien miraba con detenimiento a su hermano quien dormía plácidamente ajeno a todo lo que pasaba a su alrededor. -Ve a ayudar a mamá con la mesa ¿Puedes?- acaricie su cabello a la vez que me ponía a su altura.
-Claro papá- sonrió y salió corriendo de la habitación con una sonrisa plasmada en el rostro.
-Tu pequeñín es mejor que despiertes por que es hora de tu comida- sostuve con cuidado al pequeño harry a la vez que veía como poco a poco empezaba a despertar. -Vamos con mami- hablaba con mi hijo mientras bajaba lentamente las escaleras.
-¡Papá papá!- comenzo a gritar Alexis.
-¿Que sucede?- alce mi vista hacia ella.
-Mamá preparó brownies- señalo la charola donde estos estaban.
-Que rico- comente antes de entregarle el bebé a Hailey. -Sientate ahora me encargo yo de servir la comida- besé sus labios ante de sentarme en mi lugar y comenzar a servir cada uno de los platos.
-¿Como fue la reunión hoy?- pregunto Hailey ya que después de mi llegada y todo lo ocurrido no había podido hablar de nada.
-Estuvo... bien- mire a Alexis quien comenzaba a comer sus vegetales feliz, no podía decir nada delante de ella, aún no. -Solo hay algo que te diré más tarde- extendí mi mano para tomar la de ella, sabía que no debía de preocuparle pero el no decirle era lo mismo.
Pero realmente no tenía idea de cómo fuera a tomárselo yo aún no podía creer que esto fuera a ocurrir.