Olivia Wilson

1043 Palabras
Ethan se echó a reír, como si le hubiera lanzado un chiste. —Por supuesto que no te amo, a la única mujer que amo es a Olivia. Olivia Wilson, ella es la mujer de mi vida, no tu— Dijo con crueldad. Me dejé caer en el sofá que estaba detrás de mi. Mis ojos derramaban lágrimas de dolor. Sentía que mi corazón se aceleraba más de lo normal. —¿Ella es la mujer que amas?. ¿Olivia la abogada del aeropuerto?. —Si, esa Olivia de la que hablas, ella es. —¿Por qué te casaste entonces conmigo?— Pregunté levantándome de súbito. Ethan se frotó la cien, y luego escuché su profunda respiración. —Mi padre me obligó a casarme contigo por todo esto del negocio, pero yo no te amo Anne Smith, no te amo y jamás te amaré. Ethan se acercó a la puerta para marcharse pero ante ase hacerlo, le lance unas últimas palabras. —Pues si no me amas, te juro que vas a amarme, te lo juro Ethan Baker— Le grité a todo pulmón. Ethan no respondió en lo absoluto, simplemente se quedó mirándome unos segundos en completo silencio, luego abrió la puerta y se marchó. Me quité el vestido con rabia, con dolor, con decepción y lo tiré a la basura, no quería tenerlo porque eso me recordaría el peor día de mi vida. Cuando cayó la nochecita, bajé hasta la cocina, la mesa ya estaba servida y solo faltábamos él y yo. Tomé asiento, miraba mi reloj una y otra vez, tenía la esperanza de ver a Ethan llegar. —¿Sabe si mi esposo vendrá a cenar?— Pregunté a la empleada que estaba cerca. —El señor Baker salió, y dijo que no lo esperara esta noche— Dijo la empleada con amabilidad. Me levanté de la silla del comedor, fui hasta mi habitación, tomé mi bolso y mi celular y salí de la mansión. Me llevé unos de los autos de lujos que habían y manejé hasta llegar a la casa de Amelia, mi mejor amiga. Toqué una y otra vez, hasta que finalmente, Amelia abrió la puerta y entré con desesperación. —¿Qué te pasa?— Me preguntó al verme llorando. —Perdóname que venga a esta hora, pero es que no podía estar en casa. —¿Pero se supone que debes estar con tu esposo Ethan?— Preguntó un poco alarmada. Sentía un nudo en mi garganta que ni me dejaba hablar, sentía una opresión en mi pecho que me estaba carcomiendo por dentro. —Es lo que se supone, pero Ethan, mi esposo, no me ama, lo confesó, dijo que se casó conmigo por imposición de su padre pero que a quien ama es a Olivia Wilson. —¿La abogada principal del aeropuerto?— Preguntó con asombro. —Si, ella. Ethan la ama y no están juntos por mi culpa. —Amiga, no tienes culpa de nada, el señor Arturo es el culpable, él fue quien obligó a su hijo a casarse contigo. —Lo sé, pero me siento, muy culpable. Jamás quise casarme con alguien que no me ame. De repente, Amelia, tomó su bolso y me tomó de la mano. —Vamos a salir a cenar, esto te ayudará a despejar tu mente. —No tengo ánimos de hacer nada. —Pues lo harás. Nos iremos a nuestro restauré favorito en el centro de la ciudad, Argentina tiene muchos lugares hermosos y ese es uno de ellos. Salimos de casa de Amelia, cada uno en su respectivo auto. Llegamos al lugar que nos encantaba, ese hermoso restaurante al aire libre en medio de un jardín. Tomamos asiento y presentamos solamente un café, mi estómago estaba completamente cerrado. —¿Qué voy a hacer Amelia ahora?— Pregunté como si ella pudiera darme una repuesta a eso. —Lo que harás es divorciarte, no estaba obliga a estar con un hombre que no te ame— Me respondió en un tono de mando. —Quisiera poder hacerlo pero lo amo. —No dejes que el amor por él te ciegue, mereces algo mejor Anne. Respiré hondo, tomé de mi taza de café, y al levantar la mirada, no podía creer lo que estaba viendo. Ethan estaba en una de las mesas con Olivia Wilson, ambos reían y tomaban vino blanco. Al ver mi rostro de asombro, Amelia no dudó en mirar hacia atrás y ver la misma escena que yo también estaba viendo. —El no pierde el tiempo, está ahora con ella— Dijo Amelia asombrada. —Pues si. Ella es la mujer que lo hace feliz, y quizás tengas razón, debía divorciarme. Empecé a sonreír, pero esa sonrisa era debía decepción, de una completa decepción. —Amelia, prefiero irme ahora mismo, y disculpa. No esperé respuestas, simplemente me levanté de la silla y me marché. Entré al auto, lo encendí y me marché hasta la mansión. Al entrar fui directamente a mi habitación, por mucho tiempo estuve mirando por la ventana, hasta que vi el auto lujoso de Ethan, regresar. Me levanté rápidamente y bajé las escaleras casi corriendo. Cuando la puerta se abrió, me quedé esperando que dijera algo, pero no lo hizo. Más bien estaba todo desaliñado y con un fuerte olor a alcohol, así que al ver que tambaleaba un poco, me acerqué para ayudarlo. —¿Por qué tomaste tanto Ethan?— Le pregunté mientras le ayudaba a subir las escaleras. —Solo tomo para olvidar el peor día de mi vida—dijo entre los dientes. No le respondí, lo llevé hasta mi habitación, lo dejé caer en la cama, empecé a quitar sus zapatos para que pueda esa sentirse más cómodo. —¿Qué haces?. —Estoy ayudándote a sentirte mejor. Sin embargo, cuando iba a desabrochar su camisa, sus manos tocaron la mía, y me detuvo por completo. Sus ojos se posaron sobre los míos, e inesperadamente su manos tocaron mis mejillas y empezó a verme no con tantos ojos de odio. Me llevó hasta él, hizo que mi cuerpo cayera sobre el suyo. —¿Qué haces Ethan?. —Quiero hacer él amor con la mujer que amo— Dijo.
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