Antonia mantiene los ojos cerrados deseando que su felicidad nunca termine, se termine, es consciente del daño que le hizo a su marido, pero a ella la dañaron mucho más, especialmente Piero cuando la invauco para conseguir un poco de propaganda gratis y solo por algo que ella nunca provocó y que pasó por su necesidad de saber la verdad sobre su hija muerta. Intenta que no le duela pero es imposible, con lo cual decide solo recordar por una vez su dolor antes de enterrarlo definitivamente para poder ser feliz con Paolo y sus hijos. Los Angeles, California. Antonia mira su reloj, no debería de llamar a su hija pues en Milán son casi la medianoche, pero es que no deja de sentir que su niña la necesita, se concentra en terminar de hacer algunos arreglos para su penúltimo desfile antes de cu

