La labor de parto de Antonia es menos complicada que en sus dos primeros partos, está vez va un poco más preparada, sabe que será más sencilla para ella pero a la vez desbordante emocionalmente, está vez está sola y eso la hace sentirse mal pues en el parto de su hija Paola su marido estuvo con ella todo el tiempo sujetando su mano pero está vez no es así, y eso la sobrepasa ya que debe reconocer que lo sigue amando y que su pequeño hijo es la extensión de aquel amor. El tiempo se le hace eterno pero lo lleva muy bien a la vez que su médico la revisa y le dice que está lista para dar a luz, hace las cosas como ya sabe y el amor que siente por su bebé le da las fuerzas que necesitaba para traerlo al mundo. Solloza cuando una enfermera lo pone sobre su pecho, se puede decir que es la prime

