CAPÍTULO 6.

1204 Palabras
Después del incidente de vacaciones, noté que Sofía no volvió a entrometerse en mi cuarto, a veces se sentía muy callado sin ella rondando mi espacio, la veía muy poco, solo a las horas de la comida y por casualidad me la topaba en la sala, así pasó alrededor de 1 semana y todo era repetitivo, mis pensamientos y mis ojos no se apartaban de ella en esas ocasiones, a pesar de que Romina siempre está conmigo, no es fácil de dominar, tiene un carácter fuerte, a diferencia de Sofía, que estoy completamente seguro de que si le pongo una correa al cuello estará sentada a mis pies sin reclamar. -en que piensas tanto?- La voz de Romina perturbó mis pensamientos, regresándome a la realidad, la cual era ver la película junto a ella en la sala. -en la tarea que tenemos que entregar- -jajaja tranquilo, aun falta una semana- Tenía su sonrisa perfecta, sus bellísimas manos tocaron mi mejilla y apoyó su cabeza en mi hombro; aun somos amigos y no hemos llegado a nada más que unos cuantos besos, sin embargo, me he llegado a preguntar si podré dominarla, o si será capaz de soportar cualquier cosa en la cama. Pasaron alrededor de 15 minutos y Sofía bajó en dirección a la cocina, no pude evitar mirarla, dos pequeñas trenzas, sus lentes, su vestido holgado, sus tobillos delgados y sus grandes ojos chocaron con los míos, sus mejillas se tornaron rojas y de inmediato desvió la mirada. -tengo que comprobarlo- -comprobar que?- Mierda!! pensé en voz alta. -ah?... si lo siento me distraje un poco- No pasó mucho tiempo y sonó el teléfono de Romina mientras Sofía subía a su habitación. -Lo siento mucho Erick, tengo que salir, mi besti tiene una crisis emocional, su novio la dejó, yo te aviso si regreso- -dale, no hay problema, me escribes- -sip- Tomó sus cosas, besó mi mejilla y salió enseguida, mientras yo me quedé meditando la situación, me levanté y subí a mi cuarto, abrí el armario y saqué un caja negra. -vaya... pensé que no la volvería a usar- Tomé el collar, la cadena la coloqué en mi hombro, el fuete lo coloqué en el bolsillo trasero de mi pantalón, la mordaza en un bolsillo delantero y las esposas en mi mano sobrante.  Hoy estábamos prácticamente solos, el señor Arturo estaba de viaje, Romina me confirmó que no regresaría y mi madre tomó su día libre para visitar a la familia. Mientras me dirigía muy cauteloso a la habitación de Sofía abrí el collar y coloqué la cadena, ponérselo sería fácil, es mucho más pequeña, la cuestión era el como iba a reaccionar, para mi suerte la puerta estaba entreabierta, observé un rato a través de la ranura y la vi de espaldas colocándose el bra, al parecer recién se había bañado, tenía la música a todo volumen así que entré silenciosamente y antes de que pueda reaccionar le coloqué el collar mientras jalaba de la cadena y con la punta del pie hice que flexionara sus rodillas hasta el piso. -mierda Erick, me asustaste como un demonio- Noté sus nervios en esa mirada, la vista era excelente, era como tener un perro. -no vas a responder? me estaba cambiando por qué entras así de repente, y que significan estas cosas?- Intentó levantarse, pero de inmediato coloqué mi pie sobre su espalda, obligándola a regresar a su posición, mientras con mi otra mano alcancé el control y le bajé el volumen. -Te disgusta lo que hago?- No se atrevió a levantar su mirada pero pude notar sus orejas completamente rojas; jalé con fuerza de la cadena obligándola a quedar de rodillas, tiré de su cabello hacia atrás para ver su expresión, un lindo gemido de dolor salió de su boca, no pude evitarlo, me agaché y la besé, pero antes de terminar, mordí su labio inferior con fuerza hasta lastimarlo. -levántate- Ordené mientras la miraba con una expresión totalmente seria, y como era de esperarse, sin refutar, lo hizo, escuché como tragó saliva y agachó su mirada. -date vuelta y coloca tus manos hacia atrás- Esto iba mejor de lo esperado, coloqué las esposas en sus muñecas y la mordaza en su boca, pude sentir sus labios temblando y su respiración caliente, así que me acerqué a su oído mientras aun se encontraba de espaldas. -es tu primera vez?- Sofía asintió con la cabeza mientras intentaba esconder su rostro. -quieres que continúe?- La escuché pasar saliva mientras yo deslizaba el fuete desde su pecho hasta su ombligo, su respiración se aceleró, y en vista de que no recibí respuesta alguna, lancé un azote en su muslo, recibiendo un quejido de su parte. -me gusta que me respondan cuando pregunto alto, si dices que no, me detendré y te quitaré todo- Así que nuevamente asintió con su cabeza, no pude evitar sonreír, y pensar que estaba más cerca de lo que pensaba; la tome del cuello y la hice caminar hasta quedar frente a su cama. -acuéstate boca a bajo y levanta el trasero- Se tumbó sobre la cama y la ayudé a que lo levantará, acaricié su espalda lentamente y di 5 azotes en el glúteo derecho, dejó escapar un gemido; maldición!!! con las demás al primer azote se negaban, me sentí emocionado de ver la posibilidad de poder dominar a alguien no solo en la cama, si no en la vida, había conseguido un juguete personal y de largo uso. -quieres que te quite la mordaza?- -ajá...- Hizo un sonido con su boca intentando decir que si, así que lo hice, ya que quería escuchar sus gritos y sus súplicas. -está bien, pero tiene un precio- Desabroché la mordaza y la coloqué en el piso, estaba completamente agitada y tenía lágrimas en los ojos, pero no eran de tristeza, su mirada me indicaba placer y me suplicaba que siguiera, tomé un par de tijeras de su cuarto y corté sus bragas, dejando toda su intimidad descubierta ante mis ojos, nuevamente deslicé el fuete, y di un azote en su v****a. -Erick!!! ah!!!- Una gran sonrisa de satisfacción se formó en mi rostro al verla gritar mi nombre mientras daba azotes con pequeños intervalos de tiempo en su espalda, sus piernas y su trasero. -quieres que te toque?- Entre una respiración agitada y sus labios resecos intentó responder. -s...si...por fa...vor- Me quedé pensando por unos segundos y observando las marcas que había dejado. -ya que es tu primera vez, dejaré los juguetes por ahora- Sonreí y la desaté, se sentó y me miró desilusionada. -que pasa? esperabas más?- Solamente agachó la mirada y cubrió su pecho con la cobija. -bien, solo por esta vez supongo que estará bien- La tomé del cabello y ladeé su cabeza para clavar mis labios en su cuello, succioné intensamente para asegurarme de dejar una marca, por último bajé hasta su clavícula y la mordí con fuerza hasta lastimarla. -a..auch...!!!- Exclamó dolor mientras cerraba con fuerza sus ojos. -para qué recuerdes que no fue un sueño...- Sonreí, recogí mis cosas y me retiré a mi habitación. Estaba satisfecho, ya que esto recién empezaba y resultó ser más obediente de lo que ya me demostraba.
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