Al igual que el la historia original, en este capítulo el ambiente del reinado de Alois seguia en armonía, pero últimamente los pobladores se habían acercado al palacio, en las reuniones de Koinonia de los funcionarios públicos y los ciudadanos, haciendo entrega de muchas quejas sobre los costos de precios en alza con respecto a los productos de primera necesidad. Está queja llegó a los oídos del joven rey, gracias a qué escucho algunos de sus empleados hablar sobre los gastos subidos que sus propias familias están realizando. Consultado de esto al secretario de estado, este le había informado que la distribución de inversiones sobre el comercio seguí estable y que parecía algún tipo de laguna en el sistema, los negociantes no estaban especulando con los precios pero se rumoreaba entre e

