— ¿Quieres Entrar? — Pregunta Tayler Una Vez Terminamos Nuestro Beso — ¿De Verdad, Puedo? — Pregunto Y Él Asiente — Tu Siempre Podrás — Dice Y Abre La Puerta. Tay Es Bastante Corpulento, Razón Por La Que El Espacio No Es Igual Para Él Que Cuando Tenía 6 o 12 Años — Tengo Que Pensar En Reformarla — Dice Con Una Sonrisa. Subimos Las Escaleras Y Llegamos A La Escotilla Que Da Al Piso De La Casa Del Árbol, Los Viejos muebles Siguen En Su Puesto Y Nuestros Dibujos Siguen En Los Lugares Dónde Decidimos Acomodarlos. — No Puedo Creerlo, Todo Está Exactamente Igual — Digo Y Tayler Observa Todo — La Verdad No, ¿Moviste Algo La Última Vez Que viniste? — Pregunta Y Yo Asiento — Si, Reorganice La Distribución De Los Muebles, Pero Espera, ¿No Viniste Hace Cuatro Años? — Pregunto Pensando En La Idea D

