Ya es lunes, el sol amaneció más brillante y reluciente que los días anteriores, son aproximadamente las 6:00 de la mañana mamá está preparando él desayuno y papá se da una ducha, se que es así ya que se escucha la caída del agua y que además papá siempre que se baña canta, le fascina hacerlo siempre. Me siento en la cama tallando mis ojos, volteo y mis hermanos aún duermen, bajo con mucho cuidado de la cama para luego levantarme e ir a la cocina en donde se encuentra mamá, aún no se ha percatado de mi presencia. Me acerco con mucho cuidado y la abrazo por una pierna, diciendo: —¡Buenos días mamita hermosa! —Te amo mucho. Se gira para cargarme y darme un fuerte abrazo y un beso en la frente. Creo que mis palabras la conmovieron un poco, tiene sus ojos húmedos pero no brota una lágri

