Mientras conducía por la ciudad rumbo a la autopista, Jennifer intentaba justificar la petición de su marido recordando como en su luna de miel varios hombres, entre ellos el suyo, sonreían halagados cuando otros miraban con deseo a sus mujeres y en como esas mujeres, ella incluida, disfrutaban de estar bajo el sol usando diminutos bañadores o en topless, mostrándose prácticamente desnudas. Pensó en los cientos o tal vez miles de hombres y mujeres que suben a la red fotografías y videos de su pareja desnuda en alguna de las muchas páginas de “porno amateur” que existen, demostrando con ello la perversa y excitante complicidad de la pareja… Entre Adrian y ella sin duda que la había, prueba de ello era la charla que habían tenido antes de salir ella de casa y ni que decir cuando Adrian al ve

