15.

3033 Palabras
Chen’s POV Estaba muy confundido con las cosas que me estaban sucediendo, es que era realmente mucho lo que pasaba a mi alrededor y no entendía nada. ¿En qué momento pasé de ser el chico tímido y retraído que siempre fui, a ahora estar prácticamente saliendo con dos personas a la vez? O bueno, sé que esto puede sonar horrible y descarado de mi parte, no es como que esté saliendo con Rubén y es que ni siquiera con Hugo es así, por más que me duela aceptarlo. Sé que él no me ve cómo yo quisiera que me viera, tiene una novia seria de hace mucho tiempo y no me toma en serio, lo cual me hace sentir horrible y quisiera poder pararlo, hacer algo y alejarme, porque esto es algo que me está consumiendo, haciendo de mis días algo miserable y la necesidad, el deseo de verlo no hace más que incrementar cada vez más y más, pero él no es eso lo que quiere conmigo. Se ha vuelto una rutina, que él me llame a la hora que desea y me diga simplemente que salga, me recoge, me lleva a algún lugar o simplemente a veces es a su auto. Duramos un par de minutos allí en que ni siquiera conversamos y luego, me lleva de regreso a mi casa, lo cual me produce demasiada frustración, porque Hugo siempre procura complacerse él mismo, jamás me pregunta si logré acabar o es que sé que ni siquiera le importa ni un poco, no entiendo por qué tiene que ser así conmigo. Lo peor no es eso, es darme cuenta de que no lo conozco en lo absoluto. No conozco nada sobre él, sobre lo que le gusta, sus sueños, metas, sus pasatiempos, es que no conozco nada de él en lo absoluto y se debe al hecho de que Hugo, no me habla de nada. Siempre intento conversar con él, pero de inmediato, empieza a tocarme… y es que no hacemos nada diferente que a tener sexo. Sí, aunque suene horrible y miserable, nuestra relación se reduce a eso, a los contados minutos en que lo tengo, en que me posee y me encanta… pero de resto, no somos más que dos desconocidos cuyo único vínculo que nos une es algo meramente s****l, porque no hay nada más por más que me empeñe en creer otra cosa. Me gusta, me gusta mucho, tanto que duele a veces… pero soy realista, sé que nada sucederá entre nosotros aparte de eso, porque le avergüenzo, odia que le hable en público y es que siquiera cuando a veces, tomo su mano por equivocación, a él pareciera que le estuviese dando un infarto y yo… quiero llorar, porque quiero mucho más, quiero todo con él, darle todo de mí, pero… él es como si me detestara. Odio esto, esta dependencia que siento que terminará por consumirme. Lo peor es que oculto mi tristeza en casa, porque si mis padres supieran, todo se complicaría demasiado y harían un alboroto por varios motivos. Primero, por el hecho de que Hugo sea hombre y es algo irónico cuando en Tailandia la homosexualidad es algo completamente normal, pero sé que ellos no lo tomarán muy bien, porque esperan que yo salga con alguna chica alguna vez, esperan nietos y demás, pero… no sé si eso pueda pasar, es que no estoy seguro de nada. Segundo: por el hecho de que no tenemos ninguna relación y tercero y aún peor, que Hugo se vea tan mayor que yo, porque claro, me lleva un par de años y por su apariencia, madurez, personalidad y demás, se ve muchísimo mayor que yo, hasta por el tipo de vida que lleva, la forma en que se viste, etc. Siento que voy a enloquecer. En otro ámbito, estas semanas que pasaron fueron unas semanas realmente extrañas. Por un lado, creí que todo marcharía bien a pesar de las cosas que me estaban ocurriendo. Hugo empezó a ignorarme por algún motivo, tanto en persona como mis mensajes, pero por alguna razón no me sentía tan mal como me sucedió antes, pensé que todo podría marchar bien, pero creo que esto influía en que no me sentía solo, había cierta persona que siempre estaba ahora a mi lado, acompañándome y haciéndome sonreír… me hacía sentir bien, ni sé por qué, tengo un enredo en la cabeza y más, al ver a este chico tan seguido, que se empeña tanto en hacerse cercano a mí, que yo… no sé ni qué debería sentir, pero creí que todo estaría bien, ni sé bien por qué… aunque no sucedió exactamente así. Rubén y yo nos íbamos juntos de la escuela a casa porque el empezaría a trabajar con mis padres. No sé por qué quiso trabajar en mi casa, el restaurante da mucho trabajo y ellos siempre andan corriendo de un lado a otro, aunque eso sí, venden muchísimo, tal vez por eso es que siempre andan tan ocupados, pero aún así, el quiso trabajar con mi familia, renunciando al trabajo que tenía antes, lo cual me desconcertó demasiado y creo que… lo hacía por mí. No encontraba otra razón, aunque… aún no creía del todo si me quería, si es que estaba confundido, porque me costaba creer que un chico tan grandioso como él, se fijara en alguien como yo… pero parecía que estaba sucediendo en verdad y toda esta situación, su interés que parecía ser genuino por mí, me hacía sentir muy confundido. De inmediato le fue muy bien, mamá lo adoraba, la hacía reír y le gustaba que cocinaba de una manera bastante rápida y parecía aprender todo con facilidad. A veces lo observaba, se concentra mucho en la cocina y se nota que realmente le apasiona, hace todo con extrema concentración y dedicación. Cuando terminó su turno los primeros días, solo me mandaba mensajes de texto despidiéndose porque sabía que ya yo estaría acostado en mi habitación, pero cerca del cuarto día, empezó por decirlo de alguna manera: una rutina. El tiraba piedras a mi ventana y me hacía bajar, entonces la pasábamos juntos en lo que fuera. Algunas veces conducía hasta el parque de la electrificadora. Nos bajábamos ahí, comíamos postres que preparaba Rubén en la cocina del restaurante y hablábamos por horas. Otras veces íbamos al malecón y nos poníamos a observar las estrellas en el telescopio o jugábamos ping pong, esto era muy divertido, de verdad. Pasábamos ahora los sábados juntos, siempre íbamos a las carreras y luego íbamos a su casa a jugar videojuegos de guerra, incluso a veces se nos unía Julián y Alex, quiénes ya había aprendido a conocerlos, pero Rubén no dejaba que se sentaran junto a mí cuando estábamos con ellos. Siempre está a mi lado, siempre me sujeta y me dice que cualquiera podría intentar robarme. Yo solo reía cuando lo escuchaba decir esas cosas, no me molestaba. Sonará absurdo, pero me he acostumbrado totalmente a pasar tiempo con Rubén. Es que es tan extraño todo… él está pendiente de mí, no sé por qué, me escribe mensajes todos los días al despertar y es el último que me escribe cada noche, incluso he notado que tiene la extraña manía de mandar pegatinas suyas por chat haciendo caras. Me gusta hablar con él, me gusta verlo y me he acostumbrado tanto a su presencia, que temo que en algún momento se aleje de mí, siento que esto me desestabilizaría y no sabría qué hacer. Qué tonto soy. La otra noche de miércoles, él tuvo su turno en el restaurante, antes habíamos ido a ver a Samuel y cuando acabó en la noche, lo vi golpear sonriente mi ventana. ¿Qué carajos? ¿cómo subió hasta acá? Mis padres y yo vivimos en el segundo piso, mi habitación queda atrás y la ventana mira hacia el patio, creo que salir por la parte de atrás de la cocina y las despensas, hasta el patio y encontró la manera de subir. Abrí la ventana, de inmediato entró y me asomé. Sí, justo como pensé. Tomó la escalera de papá, no sé si ellos se dieron cuenta o creyeron que ya se fue. -Podrías haberte caído. -Me quejé. -Sigues preocupándote por mí. -Se inclinó un poco a mi altura, Rubén es más alto que yo. Me puse nervioso a mil al tener su rostro tan cerca. -¿Me besas? -Señaló con su mano su mejilla y divertido, cerró los ojos. -Me da vergüenza. -Sólo uno, hazme feliz, por favor. -Me acerqué a su mejilla y respiré hondo, intenté hacerlo, en verdad lo intenté… pero los nervios me vencieron. -No puedo, lo siento. -Pareces un tomate Chen. -Comentó entre risas, eso me hizo sentir más avergonzado, si es que era posible. -Eres adorable. -No lo soy… ¿por qué estás aquí? -¿Puedo estar un rato aquí? Estoy cansado, estoy despierto desde las cinco, tuve exámenes hoy y cociné todo el día… no quería conducir tan cansado, es solo sentarme un rato. ¿Te molesta? -¡No! Acuéstate si quieres. -Sí se veía cansado, tenía ojeras incluso. -Gracias. -Sonrió. -¿Eso de ahí es un baño? -Señaló la puerta al lado del armario, asentí. -¿Puedo bañarme? Si no te incomoda. -No Rubén, no te preocupes. Entra. -Le di una toalla y de inmediato entró. Me acosté en la cama en lo que él se bañaba y encendí la tele, pasaban Harry Potter, la dejé un rato, me gustan muchísimo, pero sé que a la gente comúnmente no les gusta, entonces pensé en quitarla antes de que el saliera del baño, pero lo hizo antes, me distraje viéndola. Se echó a reír y pasé el canal, pero ya era tarde. Lo observé un momento, atónito. Tenía solo sus jeans y secaba su cabello. Nunca lo vi sin camisa antes, ni lo había imaginado siquiera. El trae ropa para trabajar, es que mamá le dio la camisa del uniforme de aquí y el trae solo jeans y un suéter para irse luego. Se veía realmente bien, no era del tipo de chico que se ejercite mucho o cosas así, pero se veía realmente bien. Me perdí viéndolo unos segundos y cuando levanté la mirada, el me miraba divertido y yo quise morirme. -¿Te gusta lo que ves? -Bromeó y me acosté bocabajo, hundí mi cabeza en la almohada. Estaba demasiado avergonzado. -Oye, no lo decía en serio. No te escondas. -Sentí que se acostó a mi lado, menos podría sacar mi rostro y ver el suyo. -Mira, ya me vestí. -Levanté la vista un poco y lo miré, estaba muy cerca de mí y me miraba con una leve sonrisa, ya se había puesto su suéter. -¿O quieres que me desvista? -¡Rubén! -Me quejé y volví a esconderme. -Eres muy fácil de intimidar. -Lo escuché reírse. -Osito, mírame. -Tocó mi hombro. -Mírame por favor. -Volví a mirarlo, él se acercó más, tanto que su rostro quedó a solo un par de centímetros del mío, podía sentir hasta el sonido de su respiración. Estaba tan nervioso que creí que me desmayaría y fue peor cuando sentí su mano recorrer mi cintura hasta detenerse en mi espalda, abrazándome. -Por lo que veo no tardaré mucho en enamorarme de ti. -Lo dijo serio esta vez, no bromeaba. Lo miré un momento, no sé ni de dónde saqué valor. Estudié la forma de sus cejas, eran gruesas, así como sus pestañas, tenía la nariz respingada y sus ojos… brillaban, brillaban al verme. No sé si alguna vez alguien me miró así alguna vez. -Rubén… -Dime, osito. -No te enamores de mí. -¿Por qué? -No sé si pueda enamorarme de ti. -Lo dices por Hugo, ¿no? -No pude ni siquiera responder. -Te conocí llorando por él, sé lo que sientes y no te pido que inmediatamente te enamores de mí porque soy realista, sé que así no funcionan las cosas, pero haré que te enamores de mí, ya lo verás. -Acarició mi rostro, sonrió y no pude evitar sonreír también. -Te haré muy feliz. Esa noche Rubén durmió conmigo. No fue planeado, solo estuvimos viendo el canal de deportes un rato y en menos de nada lo vi quedarse dormido profundamente. Sé lo cansado que estaba, por eso no me atreví a levantarlo. Por otro lado, fue divertido dormir con él, se mueve mucho, tanto que a veces me asusta, pero a eso de las dos o más, no lo sé, me atrapó como a un oso de peluche, abrazándome y me impidió soltarme. No me incomodó, dormir con el abrazándome y su respiración en mi nuca me produjo una sensación que nunca había tenido antes, no sé ni bien que fue lo que sentí, pero no me desagradó. Por el contrario, dormí muy bien, tanto que odié cuando tuve que levantarme a eso de las cuatro y treinta. Es que todo era tan surreal, dormir con alguien que genuinamente me quiere… nunca había hecho eso antes, se sentía tan bien que ni creí que pudiera merecerlo. Me levanté antes porque recordé de repente que Rubén había dormido conmigo y que teníamos clases a las seis y treinta. El no trajo otro uniforme, debía tener el mismo que usó ayer en su maleta y por eso pensé que debía lavárselo. Miré la hora en mi teléfono que estaba en la mesita de junto, eran las cuatro y treinta y dos. Intenté mover el brazo de Rubén, pero me apretó más fuerte y se acercó más. ¿Por qué debes ser tan tierno? Maldición, no quiero quererte, no puedo hacerlo. Ya me di cuenta de lo vulnerable que puedo ser al querer a alguien y en especial, cuando la Juventus anotó su primer gol en el partido que veíamos por repetición, el se inclinó hacía mí y me susurró al oído que me besaría en la noche que lograra que mis ojos brillaran al ver los suyos. Quise llorar cuando lo escuché decir eso. No sé que podría sentir… si él me besara. Nadie me ha besado nunca, ni siquiera Hugo. Me di la vuelta con cuidado y lo observé un poco. Fue difícil porque estaba bastante oscuro, pero aún, así podía hacerlo un poco. Dormía profundamente y estaba despeinado, es curioso verlo cuando duerme. ¿Será que tú mismo has notado lo bello que eres Rubén? No entiendo cómo te han rechazado tantas veces antes, de verdad eres un chico increíble, en verdad lo eres. No entiendo como nadie se ha dado cuenta de eso antes, cómo nadie se ha enamorado de ti. No lo entiendo. Lo moví un poco, pero después de muchos intentos fue que al fin despertó. Eché toda su ropa a la lavadora, incluso la que tenía puesta, esperó la media hora solo con la toalla que le presté ayer y por eso, me quedé todo este tiempo junto a la lavadora, porque luego me avergonzaría de nuevo si notara que lo miro. Él se aseó primero y cuando estaba en la ducha subí con su ropa. Apenas empezaban a levantarse mis padres y me dijeron que se dieron cuenta de que el escaló a mi ventana. Papá no hizo ningún comentario al respecto, siguió viendo las noticias y mamá, me preguntó si él era mi novio. Le dije que no, pero no me creyó. Con esto me di cuenta de que estaba equivocado, a ellos les daba igual si salía con un chico, es curioso que hayan pensado que tengo algo con Rubén, cuando no es ni remotamente así, es que si supieran sobre Hugo… Me aseé después y me vestí. Mamá nos hizo de desayunar a ambos. Papá suele hablar muchísimo y no dejó de contarle sus historias de cuando estuvo en combate en el este de Tailandia a Rubén, quién solo me lanzaba miradas divertidas de vez en cuando, pero prestaba atención a lo que papá contaba. Él tiene la costumbre de contarle las mismas historias a todos los que vienen, pero suele hablar demasiado, aunque eso no pareció incomodarle a Rubén. Salimos a eso de las seis y fuimos en su moto a la escuela. Usualmente papá me lleva, pero estando Rubén no tenía mucho sentido, quién sé que jamás me hubiera dejado que papá me llevara. Ya me advirtió que me traería todos los días a mi casa, sin ninguna excusa, aunque lloviera. Veinte minutos después llegamos. Caminamos por el pasillo, pensaba en que olvidé mi libro de geografía cuando en menos de nada ya había llegado a mi salón de clases. El de Rubén es un poco más lejos, al fondo, pero en el segundo piso. Me detuve cuando llegamos y Rubén me miró fijamente, hizo pucheros. -¿Pasa algo? -Pregunté entre risas, a él a veces no lo entiendo. -No quiero que te vayas. -Me abrazó y hundió su rostro en mi cuello. De verdad… de verdad no puedo quererte, no puedo, no. Lo abracé también. Pude sentir su olor, me gustaba, me gustaba mucho. -Llevamos bastantes horas juntos. -Lo sé. -Se separó un poco, pero sin soltarme, me miró y sonrió levemente. -Ojalá siempre pudiera ser así. -Con solo una semana que durmieras conmigo te aburrirías, créeme. -¿Me estás retando? -¡No! -Sólo bromeo. -Sonó el timbre de inicio de clases. -Te recogeré cuando salgamos, te veo luego osito. -¿De verdad seguirás llamándome así? -Sí. -Sonrió. -Podría ponerte apodos peores, más cursis. -No gracias. Me quedo con ese. A regañadientes, se alejó y suspiré. ¿En verdad podrías ser genuino? ¿en verdad alguien como tú se podría interesar en mí? Dios… estaba tan confundido ahora, con un enredo de sentimientos que siento que estallarán en mi pecho. Lo peor no es eso, la serie de cosas que empezarían a ocurrir a raíz de esto, de la cercanía y lo peor por lejos, serían todos mis errores, porque en ese momento no me daría cuenta, si no después de cuánto le jodería la vida a ese chico, que no hizo más que interesarse por mí desde el primer momento en que me vio.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR