Danza para una velada

1786 Palabras

Antes de que el manto blanco la envolviera, me puse de pie queriendo impedir su partida. Deseé abrazarla una vez más o al menos hacerlo más fuerte cuando la tuve conmigo. Pero en realidad nada detuvo que se elevara hasta al cielo. Me limpié las lágrimas al notar que la luz del sol la había envuelto justo antes de desaparecer. Comprendí que de algún modo ella había permanecido siempre muy cerca de mí. Tenía parte de sus dones y al ser su hija el vínculo entre ambas podría durar la misma eternidad. Aunque bien ahora ella estuviera en un lugar donde el olvido es necesario para alcanzar el reposo o la paz. La dejé ir de corazón, sabía que debía agradecer nuestro encuentro y no olvidarla si quería un día alcanzar el mismo camino, ese que me daría el reposo o la paz. Sonreí con gratitud mi

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