Lucy Todo será genial—, le digo mientras caminamos por el pasillo hacia la habitación de la señora Herman. Dylan no parece convencido. Sé que está nervioso, porque lo que pase en esa final determinará su destino. Pero sé que va a pasar. —Te invitaré a cenar después para que podamos celebrar—, sigo parloteando, esperando aliviar algo de su ansiedad. No funciona. Para cuando llegamos al salón de clases, parece que está a dos segundos de decir que se joda esto y salir corriendo. Agarrándolo por los hombros, lo miro. —Tienes esto, ¿me oyes? Vas a hacer de esta final tu perra porque eres el maldito Cotter de Dylan. Agradezco que el pasillo esté vacío porque grité esa última parte. No es que me arrepienta porque logra sacarle una pequeña sonrisa. La señora Herman asoma la cabeza por la

