Después de que ella se va, camino hacia el otro lado de la habitación y recojo mi celular del suelo. Estoy debatiendo si es demasiado tarde para llamar a la señora Palma cuando escucho un golpe. Corro hacia la puerta. —¿Olvidaste tu…— Dejo de hablar cuando me doy cuenta de que está parado allí. Por mucho que quiera estrechárselo en la cara, es posible que esté aquí para decirme algo relacionado con el trabajo. Cruzo los brazos sobre el pecho, principalmente porque estoy enojada pero también porque no llevo sujetador debajo de la blusa blanca de mi pijama. —¿Qué deseas?— Tiene el descaro de mirarme como si yo fuera el irritante. —Te he estado enviando mensajes de texto y llamándote durante las últimas dos horas—. Soy consciente. —Y te he estado ignorando durante las últimas dos horas

