Tiene bolsas debajo de los ojos como si no hubiera dormido en días, su cabello es un desastre y su mandíbula está cubierta de barba incipiente. No es que luzca mejor con mis ojos hinchados y mi cara con manchas. Como si sintiera que estoy pensando en él, se apoya contra el mostrador y me mira. Rápidamente desvío mi atención hacia Chandler, que parece estar jugando un juego de Clue en su cabeza. —¿De qué se trata esta reunión?— Quinn pregunta antes de meterse una galleta en la boca. Chandler le arranca el paquete de galletas. —¿Te mataría dejar de comer durante dos segundos?— Ella eructa y arrebata las galletas. —Sí.— Frotándose las sienes, Chandler nos mira a todos. —Solo nos quedan tres paradas más antes del final de esta gira—. Gracias a Dios. —Ahora no es el momento de que las

