— Eda cariño, No tienes por qué preocuparte mañana estarás de regreso en la villa y allí vas a ver que yo y tu esposo vamos a cuidarte muy bien, ahora tengo que Irma pero volveré con una sopa a la noche, Christoher espero que estés a la altura y no la dejes sola porque si llego a enterarme que te has ido ten por seguro que te voy a dar no uno más bien 100 bastonazos — La Matriarca fulmina con la mirada a su nieto, pero segundos después su atención se posa en Eda y su mirada se suaviza. Eda que aún sentía pesado los párpados y el sueño seguía dando batalla no pudo evitar no recordar las palabras de Patricia y que la abuela era gentil con ella nada más por los acuerdos y para su conveniencia, mientras que la actitud de su esposo no le sorprendía en lo absoluto, ella sabe perfectamente que C

