Estaba súper asustada, sin idea de dónde estábamos. El lugar era frío y oscuro, y la sensación de encierro me asfixiaba. Las ventanas estaban selladas, las cortinas corridas, y todo a mi alrededor parecía opresivo. Logan estaba frente a mí, con una expresión que mezclaba obsesión y un intento mal disimulado de ternura. —Mi amor, no me mires con miedo. Yo jamás te haría daño —dijo, acercándose lentamente. Su tono era suave, casi reconfortante, pero eso solo hacía que mi piel se erizara más. —Cometí un error, pero entiende que te deseaba demasiado... No pude resistir hacerte el amor. Sus palabras me golpearon como una bofetada, y tuve que contener las lágrimas. Tenía que mantener la calma. Este no era el momento para enfrentarlo, no mientras estuviera tan cerca y yo tan vulnerable. —Lo

