Capítulo 27 Las coordenadas proporcionadas por el diario del barón marcaban a un cúmulo de rocas amontonadas que se hallaba delante de ellos. La posición de la estrella que Selma había señalado la noche anterior coincidía con la ubicación. La concordancia de datos reforzaba el sentimiento de triunfo por haber llegado a la meta que embargaba a los viajeros. Esa noche sólo los guías tibetanos y Selma pudieron dormir, los primeros porque apenas conocían los propósitos de la expedición, a sus ojos solamente otra extravagancia de unos extranjeros ricos que no necesitaban trabajar para ganarse el sustento. En cuanto a la muchacha durmió plácidamente luego del esfuerzo de concentración y la escalada de la montaña. El resto del contingente permaneció en vela aún a su pesar y los rayos del sol que

