Capítulo 13 La secretaria observó su imagen en el espejo de la sala de entradas; aguzó su sentido crítico pero todo parecía en orden; el cabello rubio ni demasiado corto ni demasiado largo, peinado hacia atrás en forma tirante, en realidad un poco pasado de moda pero adecuado para la organización para la que trabajaba, la blusa celeste sobre un corpiño ajustado, la falda apenas cubriendo la rodilla de manera de insinuar pero no mostrar sus bien torneadas piernas. Decidió. Se acercó a la majestuosa puerta maciza de madera que conducía al despacho del jefe. Obedeciendo a la consigna dio dos golpes con los nudillos, ni demasiado fuertes ni demasiado leves, y sin esperar instrucciones de adentro abrió la puerta sorprendiéndose una vez más de lo liviana que resultaba para una estructura tan p

