Después del episodio pasional de Alexander, Magnus, pasó un día entero en cama para recuperar fuerza y esperar que el dolor en su cuerpo aminorara. Afortunadamente, el celo volvería en tres meses, así que tenía el tiempo suficiente para preparase y enfrentarlo al lado de su novio. —Me siento tan cansado —se quejó Magnus con un gran bostezo al mismo tiempo que se tumbaba en la amplia cama de la cabina donde habían dormido durante toda la semana, ese era su último día en el crucero. — ¿Cansado de qué? Si estuviste todo el día recostado sobre mí en el camastro, ni siquiera quisiste nadar en la piscina —reclamó con alegría su novio. —Es cansado mantener tu atención en mí cuando hay tantos cuerpos hermosos caminando alrededor —respondió al apoyarse sobre un brazo y ondear su cola con coquete
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