El eco del pasado El jardín estaba inundado de risas y globos de colores. Yessi corría de un lado a otro con su vestido rosa, persiguiendo burbujas de jabón bajo el sol de la tarde. Tenía apenas dos años, pero su energía llenaba cada rincón de la casa que Hanna y Miguel habían construido con tanto esfuerzo. Miguel se acercó a Hanna por la espalda y la rodeó con sus brazos, depositando un beso tierno en su sien. —Lo logramos, amor. Mira qué feliz es —susurró él. Hanna suspiró, sintiendo una paz que hace tres años le parecía imposible. Cuando Gaddiel desapareció sin dejar rastro, dejándola rota y con una prueba de embarazo positiva en la mano, pensó que su mundo se había acabado. Pero Miguel, su mejor amigo de la escuela, no la dejó caer. Él le dio su apellido a la niña, le dio un hogar

