Llegó el día de partir. Ashley se levantó de malas ganas de la cama ya Markus estaba en la ducha bañándose. Al salir Markus del baño, la chica procedió a asearse para luego arreglar las maletas tenían hasta el mediodía ya que el hidroplano los recogía a la una de la tarde. Markus había solicitado que le trajeran el desayuno a la cabaña. Ashley aún estaba con su bata blanca suavecita y caliente no quería quitársela, no quería alejarse de ese paraíso. Tomó su café para comer los huevos con tostada y fruta que les trajeron. Ambos comían mientras arreglaban sus maletas, Ashley salió a la terraza que tenía la cabaña para grabar el escenario que la rodeaba mientras respiraba profundamente. De repente sintió los brazos de Markus rodeándola por detrás, atrayéndola a su cuerpo. Sentir la dure

