EMERY… Abro los ojos lentamente mientras me estiro en la cómoda y calientita cama de Devan. Respiro profundamente dejando que su delicioso aroma traiga a mi mente el recuerdo de nuestra conversión lo que hace que me incorpore de golpe. ¿Eso realmente paso? Pienso pasándome una mano por el rostro sintiendo que el pulso se me acelera porque sus palabras parecían sinceras. Aunque, si soy sincera conmigo la honestidad de sus palabras es respaldada por la forma en la que se ha estado comportando desde que regrese. En toda mi vida, Devan ha sido el único que me ha abrazado. Por un momento creí que lo hacía por lastima y que nos sentiríamos incomodos con el contacto, pero fue todo lo contrario. Mientras me rodeaba con sus fuertes brazos sentí que por primera vez en mi vida había encontrado

