Esa noche, Erin luchó para relajarse. No era la tristeza por el embarazo de crisis de Sheridan lo que interrumpía su sueño. Era saber que Sean, su hermoso y perfecto Sean, yacía al otro lado de la pared. Su cuerpo le gritaba que fuera hacia él. Había pasado un tiempo desde que habían estado solos juntos, y ella realmente quería hacer el amor… ¡ahora! Trató de contenerse, sabiendo que los padres de Sheridan no querían que ella tuviera relaciones sexuales en su casa. No quería abusar de su hospitalidad, pero sentía que estaba en llamas. Los muelles chirriaron al otro lado de la pared. Se abrió una puerta, y Erin contuvo el aliento. Tal vez va al baño. No asumas nada. La manija de la puerta del dormitorio giró y el cuerpo musculoso de Sean llenó la abertura, vestido solo con un par de pant

