Leandro. Me levanto frunciendo las cejas porque oigo gritos, gritos desesperados, salgo corriendo al pasillo y veo la puerta del frente abierta de par en par, una chica tirada y la otra gritando. —AYUDAAAAAA. —¿Qué pasa?. —Mi hermana... Llama a la ambulancia por favor. —me acerco marcando por teléfono y la veo, a Camila convulsionando, cuando termino de dar la dirección intento hacerle reanimación y nada, no reacciona—. NOOOO, NO CAMILA NOOOOO. —MUEVANSE... —la levanto a la chica moviéndola cuando entran los médicos. —Llama a tus papás avisándoles. —Si. —temblando y sin dejar de llorar llama por teléfono, lo único que hago es mirar. —Vamos a llevarla al hospital, no podemos hacer mucho. —me quedo ahi, parado sin hacer nada, viendo la soga colgada, la silla tirada, la casa oscura y

