Leandro. —Holaaaaa. —camino a la casa sonriendo porque salió a recibirme. —Hola preciosa. —No daba mas por verte. —la abrazo dándole un beso, sonrío sin parar porque la veo mucho mejor a lo que estaba ayer. —Yo igual, estaba con el celu en la mesa esperando tu mensaje. —Mi papá se fue hace quince minutos, cuando me dijo que se iba te mandé mensaje enseguida. —Creo que me lo cruce en la entrada de la ruta. —Puede ser. —¿Hay mas casas para estos lados?. —Si, hay dos chacras para allá, esta propiedad es una chacra y se trabaja también, hay fruta, ha pensado que eras un trabajador. —Bueno, ¿Me enseñas entonces?. —Si, vamos. —me saca la mochila tirándola para adentro de la casa y de la mano me hace caminar—. Mira allá. —No se ve eso desde la casa. —No, igual es lejitos, ahi cuando

