No quería pensar que me había dejado de esa manera tan cruel haciéndome sentir
una mujer sucia por haberle entregado mi virginidad a un hombre que no me merecía. Mi vida se
iba derrumbando en cuestión de segundos aunque estaba decidida a no perderle, tendría que haber
alguna explicación para su comportamiento, “pensaba”,. Decidida me dirigí a su casa donde vivía
con la fría e insolente de su madre a la cual yo no le caía muy bien, cuando llegue a la puerta antes
de tocar el timbre respire profundamente primeramente para tranquilizarme un poco, la madre de
David me abrió la puerta mirándome muy seria.
-¿Qué desea señorita Parker?.-preguntó
-Buenas Sra. Wilson hace días que no veo a David ¿está bien ?.-pregunté
-No le hace falta saber nada de mi hijo, se marchó a otra ciudad con su novia y .... señorita Parker,
le agradecería que se olvidara de mi hijo y no le buscara.-contestó
-Me está mintiendo lo sé, David solo me ama a mi ¿donde está? Que le ha pasado, por que quiere
alejarlo de mi lado.-dije llorando
-Kate querida comprenda que usted ha sido para mi hijo solo un pasatiempo, olvídelo querida.-me
dijo
Desconsolada y llorando me marché de allí, estaba destrozada, no me lo podía creer , me fui
corriendo a mi cuarto de la universidad y cuando llegue a mi habitación me tumbe en la cama
llorando sin consuelo pues estaba sola ya que yo no tenía familia.
Cuando ya tuve mi diploma de enfermera decidí marcharme de allí, ya que cada rincón y cada lugar
me recordaba a él y el trocito de playa donde me entregue al amor de mi vida, donde me hizo suya
aquella noche de pasión y amor. Me marché a Nueva York, la ciudad de las oportunidades y donde
vivía mi amiga Violeta sola en su apartamento. Después de varias horas de vuelo, al llegar cogí un
taxi dándole al conductor la dirección de mi amiga, cuando llegamos cogí mi poco equipaje y entré
en el edificio, subí hasta el segundo piso y toqué al timbre abriendo mi amiga poco después.
Cuando mi amiga abrió la puerta y me vio nos abrazamos chillando y saltando de alegría
invitándome después a entrar a su apartamento.
-Ven vamos a sentarnos y me lo cuentas todo.-me dijo.
Me senté en el sofá y ella sacó dos botellines de cerveza, me dio uno sentándose después a mi lado,
le conté todo lo que sucedió con David y cuando fui a su casa lo que pasó con su madre, pero el
nudo que tenía en mi garganta ya no me dejo decirle mucho más hasta que me puse a llorar,
abrazándose y consolándose ella.
-Amiga, si David ha desaparecido así es por algún motivo.-me dijo.
-Violeta, sé que David me ama, me podía haber dicho algo pero ahora me siento sucia aunque no sé
que pensar.-contesté.
-Venga Kate anímate, verás cómo lo vamos a pasar las dos muy bien, tanto que haré que te olvides
de ese imbécil.-dijo
Nos levantamos del sofá y Violetta me enseño la que iba a ser mi dormitorio, su apartamento no era
muy grande pero si muy coqueto, tenía muebles de diseño muy bonitos. Los días siguientes Violeta
que también era enfermera estuvo muy pendiente de mi porque todo lo que yo comía lo vomitaba y
no podía retener nada en mi cuerpo, las náuseas y los mareos siempre estaban presentes en mi día a
día y ella estaba asustada. Un día se podría decir que sin decirme nada me obligo a vestirme con la
excusa de acompañarla según ella a su médico para hacerse una revisión urgente, cuando llegamos
a la consulta me dejó sorprendida cuando le dio a la recepcionista mi nombre completo
quedándonos las dos mirándonos.
-Shh..a callar.-me dijo.
Diez minutos después de estar esperando, vimos salir de una de las consultas a una enfermera
sonriendo:
-¿Kate Parker?.-preguntó
Violeta y yo nos levantamos de la silla acercándonos a ella, nos hizo seguirla hasta la consulta
invitándonos a entrar en ella.
-Señorita Parker, ¿no es así? .-preguntó el Doctor
Mi amiga y yo nos quedamos con la boca abierta sin poder decir nada cuando el médico levantó su
mirada y nos miró, no era un hombre normal, era un Dios. Tenia los ojos grandes y de color verde,
su pelo era oscuro, su cuerpo bien fornido destacando sus musculos por debajo de su ropa y su piel
bronceada. Después de sacarnos a las dos de nuestros maléficos pensamientos nos preguntó la razón
de nuestra visita a su consulta, cuando le expliqué cómo me sentía me hicieron varias pruebas entre
ellas el test de embarazado.
-Señorita Parker, le voy a recetar algunas vitaminas y un jarabe para los vómitos que tiene, aunque
es muy normal a causa de su embarazo.-dijo
Me quedé perpleja cuando me lo dijo, pensé en ese momento que la vida no podia ser tan mala y tan
cruel conmigo, no me lo podia creer.
-Por la expresión de su cara puedo decir que no uso protección, pero si lo desea puedo controlarle
todo el embarazo.-me dijo
-Gracias Doctor Grant, será un placer.-dijo Violeta.
El doctor Grant fué mi ginecolo durante todo mi embarazo, yo iba dos veces a su consulta dos veces
al mes, cuando iba era tratar a un amigo por que reiamos hablabamos y me enseñaba en las
ecografias que me hacia todo lo referente a mi hijo con mucha paciencia y mucho cariño. Ya en las
dos últimas semanas de mi embarazo Grant venia al apartamento donde yo vivia todos los días para
ver como me encontraba. Una mañana cuando me levanté parecia que acababa de salir de la ducha
de lo mojada que me encontraba, me asuste tanto que enseguida cogí mi movil y llame a Grant
enseguida contestandome él al primer pitido.
-¿Qué te pasa Kate?.-preguntó
-Creo que he roto agua.-contesté
-No tardo en llegar a tu casa Kate, tranquila no te asustes cariño aún falta para él nacimiento.-me
dijo