Acercó sus labios a los míos y aunque le temía le deseaba, abrí mis labios deseando ese beso pero metidos sus dedos hasta el fondo de mi garganta metiéndome algo que parecía una pastilla o algo parecido haciéndomelo tragar apretando sus labios con los míos tapándome la nariz para que no pudiera respirar, movió su lengua por todos los rincones de mi boca haciéndome desearlo y mojar mis bragas levantándose a los pocos segundos. 136 —Buena chica, pero mañana te pinchare, no me apetece besar a una zorra como tú.—me dijo. —Eres un hijo de puta.—le grité. Cogió su ropa del suelo y cuando abrió la puerta para marcharse del dormitorio se quedó mirándome mientras sonreía. —No intentes vomitar, el efecto de esa pastilla es inmediato y por cierto cuando está noche oigas gemidos y jadeos

