El caos que provoco la indigestible noticia de la complicidad de Eduardo Lenard, en el atentado en contra de Scarlet, desconcertó no solo a la familia de la víctima, sino también en su familia, Celeste estaba más que convencida que su esposo no era un asesino, que nunca haría ese tipo de daños a una persona y menos si está embarazada, el corazón le martillea en el pecho, no ha parado de llorar desconsolada. Gretel impactada con la fatídica noticia, se dirige a toda velocidad a la casa de sus padres, está muy alterada al ver los noticieros, debe haber un error, su padre no es capaz de hacer algo como eso, las lágrimas salen sin permiso de sus ojos, y al estacionar frente a la mansión, sale inmediatamente del auto, abriendo la puerta principal, encontrando a su madre, hecha un mar de llanto

