Capitulo 4

1274 Palabras
Scarlet se levanta de la mesa —disculpen ahora vuelvo— deja su celular dentro de la bolsa que reposa en la silla que ocupa, todos asienten y ella marca el rumbo hasta el baño de damas, hay una mujer lavándose las manos en el lavabo, ella abre las puertas de los tres cubículos para percatarse que no halla nadie más, la mujer desconocida seca sus manos y sale, cuando Scarlet se percata de que no hay nadie más, cierra la puerta principal del baño y espera hasta que su amado llegue, le sudan las manos, su corazón late con fuerza, revisa su reflejo en el enorme espejo y se acomoda la falda y el cabello. Bastian se disculpa con el inversionista Suizo, y se dirige hasta el baño de damas, en el pasillo se topa con una mujer, el disimula y cuando ve la puerta de damas intenta abrirla pero ésta está cerrada, lleva sus nudillos a la puerta y toca tres veces de manera pausada, adentro Scarlet se sobresalta por los leves toques de la puerta, está muy nerviosa, su familia y su amor están en el mismo lugar, ve su reflejo otra vez, respira profundo y abre la puerta, dándole paso al importante hombre que la vuelve loca, Bastian entra y tras el cierra la puerta con seguro. Con sus manos sujeta el hermoso rostro de su mujer y une sus labios es un ardiente beso, dónde mezclan sus saliva, sus lenguas juegan entre ellas y se encienden las ganas, ella rodea el cuello de su amado con sus brazos, y ambos disfrutan del rico beso. Se separan por falta de oxígeno, y Bastian une su frente con la de su mujer, su hermosa tormenta que ama más que así mismo. — Hola— dice Bastian admirando el gris de los ojos de Scarlet, cuyas pupilas están dilatadas. — Hola— ella responde algo agitada —no sabía que tu junta sería aquí— —Creo que el destino nos quiere juntos— responde Bastian y baja sus brazos hasta la cintura de su amada y la atrae más a su cuerpo, la calidez del cuerpo de Scarlet lo recibe y ésta lleva su rostro hasta el cuello de Bastian, cierra sus ojos y disfruta de esa cercanía tan íntima. — Ya quiero que nos vayamos de vacaciones— dice Scarlet. — Igual yo cariño— responde Bastian colocando su barbilla sobre la cabeza de su pelinegra, aspira el olor del cabello de Scarlet y es escencia frutal su favorita. —Cuándo solicitarlas tu vacaciones?— pregunta Scarlet. — La próxima semana creo que será mejor, debo dejar algunos pendiente solucionados— — Entiendo, igualmente yo, incluso por eso estamos hoy aquí— Bastian se separa de su amada y la mira a los ojos, Scarlet lo detalla. —No quiero sonar impertinente, pero debo saber quién es ese tipo que te tomó de la cintura— pregunto Bastian algo molesto por la acción del Italiano —Cariño, es un cliente importante— Bastian frunce el ceño y a Scarlet se le escapa una carcajada. —Scarlet!— advierte Bastian muy serio, pero para Scarlet la escena de celos es absurda y graciosa. —Qué?— pregunta en medio de risas —¿Por que te dice hermosa?— —Pues porque lo soy!— Scarlet se hecha la melena negra larga y abundante hacía atrás, Bastian admira la coquetería de su amada, tiene razón es la mujer más hermosa que halla conocido. —Le gustas!— afirma Bastian. —Cariño acabo de conocerlo, no hagas especulaciones, talves esté felizmente casado— lleva sus brazos al cuello de Bastian — a demás estoy locamente enamorada de un precioso hombre de cabello rizado y ojos negros—. Toma los labios de Bastian, besándolo con hambre y deseo, el acaricia el escultural cuerpo de su pequeña pelinegra, y presiona su erección sobre el ombligo de ella. Mientras ellos estaban ajenos a todo, sumergidos en su burbuja de amor, la familia Lillard junto a los socios y el nuevo cliente, hablaban amenamente. —Su hija es muy hermosa— dijo Lucían a Jonathan quien asintió —Inteligente y joven también— agregó Stefania quien se había percatado de las miradas lascivas que le daba el italiano a su hija, y no se sentía cómoda al respecto. —Claro señora Lillard, tiene cualidades que la complementan, su pareja ha de estar muy enamorado— Lucían utilizó la frase para saber el estado civil de la candente mujer. —Scarlet es soltera— dijo John el hermano mayor, quien había permanecido en silencio escuchando la conversación — ningún hombre es digno de estar con ella— defendió su hermano mayor a su hermanita, a su princesa, tenía muy claro defender a su hermana de cualquier hombre que se le acercara. —Es la princesa de la casa— concluyó Jonathan. Stefania, se preocupaba por demora de su hija, así que decidió ver si necesitaba algo en el baño, se inclinó al oído de su marido — ahora vuelvo cielo- y depósito un beso en las mejillas de su marido, se puso de pies— disculpen ahora vuelvo— Caminó hasta el baño de damas, quiso abrir la puerta pero ésta estaba cerrada, pues obvio que lo estaba, la pareja de tórtolos, necesitaba privacidad. Los leves toques sobre la puerta, hicieron sobresaltar a los amantes — princesa ¿estás ahí?— pregunto Stefania detrás de la puerta, Scarlet se separó de Bastian. —Es mí madre— habló bajito— debes esconderte—.Bastian le dio un último beso a su amada y fue hasta el último cubículo, cerró el cerrojo, bajó la tapa del retrete y esperó en silencio. Scarlet acomodó su cabello y estilizó su falda, estaba nerviosa, más que cuando entró al baño. Abrió la puerta y le dió paso a su madre. —Si mamá, estoy bien, creo que la puerta se cerró sola, o la chica que salió antes la cerró sin querer— habló nerviosa, Stefania pudo leer nerviosismo en los ojos de si niña, la tomó de las manos y le dijo. —Mí hermosa niña, si necesitas algo, sabes que puedes contar conmigo— beso la frente de su bebé que ya era toda una mujer de principios y valores. —Lose mamá, gracias— Scarlet abrazo a su madre sintiendo la calidez de su amor. — Responde algo y quiero la verdad Scarlet— la pelinegra sintió un escalofríos, y cómo una capa de sudor recorría su espina dorsal, será posible que su madre supiera que ella y Bastian estaban juntos, oh no! esto no podía estar pasando, todo sería un caos total. Bastian, escuchaba atento la conversación de su amada y su suegra secreta quien no tenía ni idea de qué el amaba a su hija, la pregunta de la madre de su amada los sorprendió y dudó sobre si ella los había visto cuando entró al baño. Scarlet tragó en seco — dime— —No te cae bien el italiano verdad?— Soltó Stefania preocupada por su hija y ese desconocido. —¿Qué?— Scarlet soltó la respiración aliviada —es un hombre amable mamá, su proyecto es muy beneficioso para la constructora. —Tus palabras me tranquilizan— —No te preocupes mamá, ahora volvamos a la mesa— dice Scarlet y sale con madre de vuelta a el almuerzo, por su parte Bastian se quedó meditando en las palabras que la madre de Scarlet le había dicho y al igual que ella a él no le agradaba para nada ese sujeto.
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