44. Todos los ojos en mi. Estoy sola en la cama, en un desorden de ropas, pensando y pensando... y, luego de pensarlo mil veces, he llegado a la conclusión de que es una locura pensar que el tío de Marc pueda ser el mío, solo por lucir tal y como recuerdo a mi tío. Dejaré de actuar como una babosa por él, es injusto, y porque Marc no se lo merece. Sale del baño y ve que he despertado. Luce un pantalón corto y una camiseta de mangas cortas. Su imágen cambia radicalmente con esa ropa. Me acerco a él y le saco esos lentes. —Ahora me gustas más. —Lastima que los necesite, pero por hoy, puedo hacer una excepción. —¿Tan mal ves? —Me temo que soy prácticamente ciego sin esos lentes —me besa con dulzura y hace que despierten todas esas mariposas en mi vientre—. Es la miopía y del astigmati

