64. Imprudente es mi segundo nombre. Dori Dori conolli saltaría de un pie, si supiera que conocí al imponente Drake Loundland, y que además nos la hemos pasamos de lujo. Luego del revolcón, continuamos bebiendo, aunque lo más sensato sería decir que mientras el irresistible Drake conversa con ese hombre rubio con pinta de haber salido de un entierro, yo sigo dandole fuerte a la bebida. —¡Quieeero bailarrrr, a esooo he veniiiido! —balbuceo subida de copas, haciendo el ridículo, lo sé. —En el estado en que te encuentras me temo que sería imprudente. —Imprudencia es mi segundo nombre. ¡Vamos, llévame a la fiesta quiero bailarrrrr! —le tomo del brazo e intento llevarlo conmigo. —Eso no va a poder ser, tengo asuntos que tratar. —¿Trabajoooo? —Sí. Eso. —Buuu, quiero bailar.... —me tamba

