50. No eres una Vip. !Pero qué mierda! No pienso perderme la fiesta de mi tío. No traje mi celular para llamar a nadie, y aunque lo tuviera. ¡Se ha quedado sin batería! ¿Y ahora qué hago? Marc debe estar buscándome. Maldición. Me desespero, me enfado. Doy patadas a la puerta de la combi, no voy a parar hasta que la puta puerta se abra. Veo por la pequeña ventana, hacia afuera, nos estamos alejando de la casa, no sé si seguimos en Valley Hope. Mierda. Sigo golpeando la maldita puerta, hasta que esta cede y se abre. El combi sigue en movimiento, el que va adelante se da cuenta y mira por la ventanilla. —¡Hija de...! —chilla. Me saco los malditos tacones. Este es el momento. Respiro profundo y salto. Caigo haciéndome daño, pero eso no me impide ponerme a correr de vuelta a la ca

