• Cinco horas después… Marcos es dado de alta y después de todos los trámites, testimonios e interrogatorios de la policía por lo acontecido, los tres por fin pueden irse de la comisaría. Luciano conduce a casa de Marcos mientras éste duerme en los brazos de Julie, quien lo acuna en su regazo con fuerza. Sigue sin poder creer lo ocurrido y todo lo que Marcos hizo por ella. Y también su amigo, Luciano. A quien ella le agradece al verlo estacionar el convertible frente a la hermosa casa. Y antes de que el rubio bajase del auto, ella susurra: —Gracias, Luciano. El se gira para verla y sonriéndole asiente con la cabeza. —Es enserio. De verdad, muchas gracias —Su voz flaquea—. Tú no tenías porque ir y sin embargo lo hiciste. Viniste junto a él para ayudarme sin saber a lo que se exponía

