LuAnn se sentó junto a Timothy en la mesa redonda más cercana al escenario. Se quitó los tacones y suspiró. —No debería haber usado estos estúpidos tacones esta noche. Mis botas son mucho más cómodas, pero la vanidad siempre gana. —Se frotó un talón dolorido. —No fue inteligente usar algo del que sabías que te lastimaría los pies. Los zapatos son muy bonitos pero, si te duelen los pies, no entiendo por qué los usarías. —Timothy le dirigió una mirada de perplejidad. —Cariño, combinan perfectamente con este vestido rojo brillante. Las botas simplemente no habrían funcionado. Entonces, tuve que usar tacones —explicó ella. —Y ahora sientes dolor —agregó él, afirmando lo obvio. —Sí, bueno... Así es como funciona. Las mujeres hacen cosas tontas para verse bien, aunque duela. —LuAnn no pudo

