Mientras me dirigía hacia la pista de baile, percibí cómo me conducía con suavidad y, al mismo tiempo, con determinación. Observaba mis pies para evitar pisarlos, cuando unas palabras susurradas por mi jefe me sacaron de mis pensamientos. — Sophia, evita dirigir la mirada hacia abajo y permíteme guiarte. —No quiero pisarlo—murmure con liguera vergüenza. — No vas a hacerlo, ¿confías en mi palabra? —Si....—farfullaba con delicadeza mirándolo fijamente. —Perfecto—me hacia girar con elegancia—Ahora solo acompáñame a disfrutar de esto tanto como yo. —Creía que solamente encontraba placer en su labor. —Podría decirse que alguien me está provocando un mayor disfrute. Nuestro baile hizo que todo a nuestro alrededor se esfumara. Experimentaba una sensación de ingravidez mientras baila

