Capitulo 51 El corazón me latía a millar por segundo tanto así que pensé se saldría el corazón de mi pecho, sentía que la vida se detenía indefinidamente. Llegamos a casa y los escoltas estaban cabizbajos, sentían que era su culpa pero estaban preocupados por mi secuestro que descuidaron la seguridad de la casa, eso era lo que ella quería descuidar la vigilancia de las niñas para llevarse a mi querida Helenita, en ese momento no corazón se endureció más que el del faraón de Egipto, sentía que ya no corazón había llegado al límite del dolor - La quiero ver muerta - dije sin derramar una sola lágrima pero con la convicción de que era lo que queria. Subí a mi habitación y tome una ducha, estaba cansada de escuchar a los agentes de policía hablar de la manera en la que atraparían a la mujer

