🔦LUCES QUE CIEGAN🔦

3131 Palabras

La casa de Margot era un reflejo perfecto de su ambición: fría, grande y ostentosa. Una estructura blanca de dos pisos en una zona residencial exclusiva, con ventanales que iban del piso al techo y mármol en cada rincón, pero sin calor humano. Cataleya aún no se sentía en casa, a pesar de que llevaba semanas viviendo allí bajo el cuidado legal de su tía Margot. Desde que la custodia había cambiado, Margot se mostraba dulce frente a los trabajadores sociales, pero en privado todo era distinto. Estaba obsesionada con revisar los papeles de la herencia que Andrea y Franco, los padres biológicos de Cataleya, habían dejado. Tenía una carpeta celeste con sellos notariales que no se despegaba del escritorio, y muchas veces Cataleya la escuchaba hablar sola por teléfono, repitiendo palabras como

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