Quien era Howard Collingwood, era la pregunta que todos los titulares esbozaban. ¿Quien era el joven que besó a Gladys Hamilton? Enunciaba en sus columnas el Londres Lite. El beso había mancillado toda posibilidad de unión marital con Carlisle Woodgate. La festividad fue cuanto menos un bochorno. O así esgrimían las palabras de los periódicos. A la mañana siguiente, Arthur Woodgate junto con Érica se habían presentado en la mansión Browning, para averiguar si allí se encontraba Carlisle, desaparecido desde la noche anterior y quizás más. —Debo hablar con Carlisle urgentemente—le explicó entonces Arthur al joven Nightray. —Siento que no puedo ayudarlo, Arthur. Lo más probable es que Carlisle esté en alguna de sus propiedades, cabalgando o con algunas mujeres—respondió despreocupado Alle

