Capítulo 38 Tercera Persona Leon era un espectáculo divertido de ver, ofreciendo una súplica de primer nivel mientras lanzaba gestos de afecto a Annika durante todo el día, mientras recorrían su nuevo sitio de negocios. Cuando nadie más estaba mirando, buscaba constantemente excusas para el contacto físico: rozaba su mano contra la de ella, colocaba suavemente su gran palma en la parte baja de su espalda, o incluso intentaba robarle un beso detrás del capataz de la construcción. Leon estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario para volver a ganarse el favor de Annika. Sin embargo, para su total consternación, ella no cedió ni un solo milímetro. La progresión de su expresión —cada vez más caída con cada avance fallido— casi hizo que Annika perdiera la compostura, y hubo momentos en

